Representantes comunitarios y católicos de parroquias de 11 municipios de Chiapas protestaron en Tuxtla Gutiérrez contra los megaproyectos extractivos e hidroeléctricos, y contra el gobierno que «continúa favoreciendo la imposición de esos proyectos que destruyen la naturaleza y pone en riesgo la existencia de los pueblos originarios».
«Esto es lo que está de por medio, la vida del pueblo, la Madre Tierra, el agua y nuestra cultura»
Los manifestantes, adheridos al Movimiento en Defensa de la Vida y del Territorio (Modevite), rechazaron los proyectos del Tren Maya, el Corredor Transístmico, las zonas económicas especiales, el proyecto integral Palenque o Nuevo Cancún, las represas hidroeléctricas, las concesiones mineras, entre otros.
Los peregrinos que llegaron de San Cristóbal de las Casas y fueron respaldados por dirigentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de la Organización de la Sociedad Civil Las Abejas, rechazaron la imposición de la militarización a través de la Guardia Nacional que es utilizada como «medio de intimidación y represión social», además de proyectos como la autopista San Cristóbal de las Casas-Palenque, y demandaron la cancelación de 12 concesiones de minas en Chicomuselo.
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En un pronunciamiento leído afuera del palacio del gobierno estatal, los representantes de pueblos originarios como tzotziles y tzeltales rechazaron «las consultas amañadas» para realizar megaproyectos; demandaron respeto al derecho colectivo a la consulta, así como a los derechos humanos en las comunidades, incluyendo su seguridad «porque los criminales son otros, no las organizaciones sociales».
Como parte de su lucha por la autonomía y el autogobierno en los municipios de Chilón y Sitalá, Modevite pidieron al gobierno y a las autoridades electorales que proporcionen seguridad a quienes realizan el estudio cultural y consulta ciudadana como requisito para establecer elecciones mediante usos y costumbres.
El sacerdote de Simojovel, Marcelo Pérez, refirió que los pueblos indígenas están amenazados en su existencia, sus modos de vida, identidades, diversidad, territorios y proyectos.
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«Esto es lo que está de por medio, la vida del pueblo, la Madre Tierra, el agua y nuestra cultura, para ello se necesita una nueva forma de gobierno, para la defensa de la vida, del agua, de la tierra», aseveró.
Los participantes dijeron que la marcha-peregrinación que reunió a creyentes y comunidades de 11 municipios, fue para repudiar los megaproyectos nacionales y extranjeros y el «gobierno que continúa favoreciendo la imposición de esos proyectos», que como en el caso del municipio de Solosuchiapa «por oponerse a la actividad minera están en la cárcel 20 personas».
La Organización de la Sociedad Civil Las Abejas acusó que a nueve meses del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador «no ha habido cambio, como dijo en su discurso, es más, ha aumentado la violencia en nuestros pueblos y comunidades; quienes luchan por la justicia, el pueblo o los derechos han sido asesinados, desaparecidos o desplazados».
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Pedro Gómez Bahamaca, dirigente de la Sección 7 del SNTE, dijo que el gobierno es una «continuación del liberalismo» y su política es opuesta a «vivir en armonía, paz y tranquilidad».
Los peregrinos ingresaron al zócalo con crucifijos de madera e imágenes de la Virgen de Guadalupe, al grito de «Jesucristo vive, la lucha sigue», «Sin maíz no hay país», «Queremos frijoles, queremos maíz», y «Las mineras fueras del país». El mitin fue precedido de un rezo de rodillas en lenguas maternas y una danza ancestral de agradecimiento y protección.
JM