En una noche tan oscura como la de hoy, en algún lugar, un poeta transformaba ideas en pensamientos, sentimientos en palabras y palabras en preguntas: ¿Cómo vivimos en un país tan perdido, sin dirección, sin valores y egoísta? Los venezolanos, en especial los políticos, o mejor dicho “politiqueros”, avanzan extraviados sin aquella parte de su ser que los hacía humanos; ¿dónde ha quedado su humanidad?, ¡Al parecer cada día se esparce en el viento o tal vez en el olvido! Al poeta le cuesta creer que la sociedad en la que vivimos cada día es más cruel, despiadada y vil…pero ¿por qué?, ¿será por defender intereses vanos, utópicos, socialistas que no le pertenecen, ni están en su ser? Lamentablemente observamos hoy sus consecuencias. El pan de nuestras mañanas son guerras fraccionarias, nos satisfacemos por la sed de poder; los juguetes de nuestros niños son armas; los sueños de los jóvenes son bombas lacrimógenas. Nos destruimos unos con otros, fomentamos el odio. Y esta barbaridad sólo se justifica afirmando que “la culpa de nuestras desgracias son de otras naciones”. Y lo peor ¿qué pasa con la educación de nuestra sociedad? ¿Será tener toda una misma ideología o igualdad de pensamiento? Y a modo de reflexión -se preguntaba el poeta- ¿dónde ha quedado la libertad del hombre verdadero?