No son nuevas las noticias denunciadas en junio de 2019 por el Secretario General de la OEA Luis Almagro de la presencia de núcleos de terrorismo de Irán y Hezbollá asentados en territorio venezolano, en alianza con Nicolás Maduro. También Joseph Humire, experto en seguridad y amenazas internacionales, ha sido enfático en afirmar, en entrevista con Idania Chirinos en NTN24, que han sido comprobados los vínculos del abuelo, cofundador del partido Baaz en Siria, del padre y del propio Tarek El Aissami, con las redes clandestinas extremistas del mundo árabe, Líbano, Siria y Jordania. A la vez que la conformación de un “Estado paralelo”, en Venezuela se ha producido la llamada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos “convergencia” entre terroristas internacionales y el crimen organizado transnacional: “Aunque no tienen los mismos objetivos estratégicos, sí tienen la misma logística”, y la protección del Estado que los acoge. Las células islámicas terroristas, como el grupo Hezbollá, vinculado a Al Quaeda, y Hamas, recientemente insertado en el país con la llegada de médicos palestinos, se hallan sobre todo en Nueva Esparta, en la isla Margarita.