A pesar de los peligros que una travesía migratoria implica, muchos venezolanos que han abandonado su país a causa de la crisis no dudan en arriesgarse para buscarse una nueva vida. Yeniel –un joven de Venezuela que no quiso revelar su apellido, edad, ni lugar de origen– es sólo uno de ellos y, con la esperanza de librar los endurecidos controles migratorios de Ecuador, no dudó en lanzarse a las torrentosas aguas del río Guáitara para cruzar a esta nación andina por un improvisado paso ilegal.
