Venezuela y la condena de ser maestro

Kory Hernández, de 24 años, atiende a estudiantes mientras sustituye a un maestro desaparecido en un suburbio del sur de Caracas. Los hijos de Hernández estudian en la misma escuela, Aquiles Nazoa Elementary. (Wil Riera / For The Washington Post)

 

Dicen que la sanidad de un país se puede medir por la calidad educativa de la que gozan sus habitantes. Que la buena salud de una nación se refleja en las posibilidades de sus jóvenes para hacer de ese país un lugar cada vez mejor. Eso dicen, y por eso les planteo el siguiente ejercicio de contemplación y compresión. Así lo reseña infobae.com

Por Héctor Escandell

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Author: Pablo Perez