Sus usuarios no pueden hablar de política ni de religión, pero aún así la Street Network (SNet), que conecta a decenas de miles de cubanos a través de la señal wifi, se ha convertido en un espacio de libertad y de confluencia ciudadana. Esta telaraña virtual, donde se juega, chatea e intercambia contenido, está ahora mismo en el ojo de los censores oficiales tras la entrada en vigor el pasado 29 de julio de una nueva legislación que regula el uso del espacio radioeléctrico en la Isla.