Recientemente estuve en el Zulia. Una región de nuestro país que recordamos pujante, productiva y luminosa, que se encuentra sumida hoy en un grado inhumano de destrucción y abandono, diseñado maquiavélicamente para someter en forma definitiva al ciudadano. Los que vivimos en otras regiones del país, cuando escudriñamos los detalles de la crisis zuliana, nos preguntamos ¿cómo es que aún los zulianos, particularmente los maracuchos, con esa pasión regionalista que los caracteriza, no se han levantado, no han armado un buen lío?