Sus ansias por otro caos retumban a muchas leguas a la redonda. Es prioridad edificar otro conflicto, una nueva distracción, otro empecinamiento por perturbar. Por eso no sorprende que el usurpador de Miraflores decretara “alerta naranja” y ordenase sin pensarlo mucho, ejercicios militares en la frontera con el vecino país.