
La imagen pública de los duques de Sussex pasa por el peor momento. Sus viajes en costoso aviones privados, un baby shower de lujo en New York o una reforma de millones en su nueva residencia, han dejado a Meghan Markle como una mujer complicada, derrochadora y excesivamente celosa con su privacidad. Su marido, el príncipe Harry, tampoco recibe buenos comentarios. Así lo reseña