Esto es como el cuento del gallo pelón. La historia la conocemos de memoria: 1) El gremio “amenazado” por una competencia naciente va con sus exigencias proteccionistas al gobierno de turno. 2) Los políticos ceden sin ningún reparo en estrangular un sector económico que mejora y diversifica la oferta competitiva de la industria. 3) Pierden quien osó competir y el consumidor; gana el gremio “menazado”.