El racionamiento eléctrico que se vive en el Zulia es una forma continuada de tortura física y psicológica. Sí, como lo lee, tortura. Y no exagero. Someter a los zulianos, de manera deliberada y con una indiferencia descarada a pasar 10, 12, 14 y hasta más horas al día sin luz vulnera la dignidad inherente a la persona, además de provocar severos trastornos de salud y emocionales entre la población.