En 2011, jacarandoso, como si fuese un logro suyo, Chávez anunciaba que dejábamos en el terreno (en términos beisboleros) a Arabia Saudita, porque las reservas probadas de la Faja Petrolífera del Orinoco, de 300 millardos de barriles, nos situaban como el país número uno del mundo en reservas petroleras. Aquel año, el precio de la cesta venezolana rondaba 105 dólares por barril. Producíamos 2.8 millones de barriles diarios.