
El regreso a clases parece un imposible en la Venezuela de estos días. Volver a llenar los cuadernos con fórmulas matemáticas y apuntes de historia no aparece dentro de las prioridades de los padres que siguen empeñados en sobrevivir. La crisis económica arrolla, no hay respiro. La carrera por comprar alimentos supera cualquier esperanza de hacer esfuerzos por algo diferente. La frase repetida en los pasillos y oficinas es “no he comprado nada para el colegio de los muchachos”. Muchos se plantean la posibilidad de no mandar a sus hijos de vuelta a clases. Una tragedia.
Por Héctor Escandell / infobae.com