Sin duda que esta semana la diplomacia mundial vivió un nuevo episodio de deshonra. Pero no solo la diplomacia, sino también la causa global de los Derechos Humanos. Que el régimen de Maduro haya obtenido una silla en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas es tan contradictorio como si el Departamento de Justicia de los Estados Unidos decidiera nombrar director de la DEA al “Chapo” Guzmán. Si no estuvieran en medio miles de víctimas, esto sería un muy mal chiste, pero no es el caso, por eso esta decisión ha causado indignación generalizada tanto en Venezuela como a nivel internacional.