Objetivo: evitar los brotes verdes. El ministerio de Economía ha echado el freno de mano al discurso de bonanza económica que estuvo vigente hasta el verano y ha impuesto la «prudencia» en los mensajes de cara a las elecciones. Fuentes cercanas al ministerio que dirige Nadia Calviño aseguran que se quiere evitar un excesivo optimismo y que busca alejarse de los errores de la etapa de Zapatero y Solbes durante la campaña electoral que precedió a la última crisis, todavía muy presente en la retina de los españoles.
De hecho, frente a los discursos de principios de verano en los que Calviño apuntaba a una mejora de las previsiones del PIB español –que ahora está fijado en el 2,2%– la ministra ha optado desde el arranque del nuevo curso por un tono mucho más negativo. En su intervención en la última sesión al gobierno en funciones en el Congreso de los Diputados antes de la disolución de la Cámara, reconoció que se avecina «un otoño que va a ser muy complicado» y apuntó al «enfriamiento económico» de los países del entorno y, en especial, a la «ralentización de Alemania» y al Brexit.
También el pasado viernes, en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros, Calviño insistió en que el Gobierno se ha regido por la «enorme prudencia», abriendo la puerta a una futura revisión a la baja de las estimaciones.
En cuanto a las previsiones, la ministra aseguró que se encuentra trabajando en la última fase de preparación del cuadro macroeconómico que debe remitir a Bruselas antes del 15 de octubre.