En los años 90, mucho antes de llegar a la Presidencia de Bolivia, Evo Morales ya fungía como el líder máximo y vitalicio de los sindicatos cocaleros del trópico y aún hoy en su segundo período como mandatario, sigue defendiendo con ímpetu y violencia la coca ilegal, que es la sustancia prohibida y controlada como materia prima indispensable del narcotráfico.