Entre el horror y la miseria impunes, por Marta de la Vega @martadelavegav

Es tal la vertiginosa rapidez con la que ocurren todos los días horrores en Venezuela, que pareciera una fantasía alucinante, pura ficción o exagerada invención de mentes retorcidas y diabólicas. La realidad se impone, peor que la más escalofriante pesadilla. La indefensión de los ciudadanos es ilimitada frente a asesinatos políticos, secuestros y torturas brutales de las que no tenemos información pública pero cuyas víctimas sobreviven y no pueden contarlo, a riesgo de su integridad física; muertes por la negligencia criminal de los que dirigen la administración en instituciones del Estado en relación con el mantenimiento de infraestructura, red vial y equipamientos y en general de los bienes públicos y servicios, colapsados. Son innumerables y no registradas estadísticamente las prematuras e injustificadas pérdidas de vidas humanas por desnutrición, enfermedades sin tratamientos, afecciones crónicas que podrían mantenerse bajo control y asegurar con calidad la sobrevivencia de quienes las padecen, falta de insumos médicos, escasez de medicinas, deserción escolar por hambre y falta de recursos para vestir y equipar de útiles a los alumnos o para transportarse a sus centros de estudio. La lista es interminable.

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Author: Pablo Perez