Al igual que en los tiempos que comenzó el despojo en 1834, la actualidad venezolana no es muy distinta, un país en crisis, devastado por nosotros mismos y los intereses geopolíticos de distintas naciones y empresas transnacionales están a la orden del día, agazapados como el León, símbolo del imperio británico de aquellos tiempos que por su naturaleza depredadora es paciente y solo espera a que su presa sea lo más vulnerable posible para acecharla, así hoy, la República Cooperativa de Guyana, una nación pequeña geográficamente, sin raíces históricas, sin ninguna influencia en la región, pero impulsada por grandes compañías petroleras que consiguieron importantes yacimientos petroleros en aguas aun por delimitar entre país y Venezuela se intentan aprovechar de una nación invadida sigilosamente por sus aliados cubanos , y movimientos subversivos extranjeros, con instituciones frágiles y al borde del peor colapso social que haya conocido la región en años.
Venezuela se separa de la Gran Colombia en el año 1830, nación de la que formó parte junto con la Nueva Granada, hoy Colombia y Ecuador, luego de sellar su independencia entre 1821 y 1823, una independencia en la que se perdió un tercio de la población, devastó la economía y separó a la población en dos bandos, tomando en cuenta que gran parte de la guerra se llevó a cabo entre hermanos, hasta la llegada de Murillo a costas venezolanas.