José Guerra: La FAN en el Plan País

Una de las peores cosas que le puede suceder a un país es que sus instituciones militares, con el poder para tener el monopolio de las armas de la Republica, participen en la actividad político partidista o peor aún que se declaren partícipes de una ideología. Ello implicaría someter a la institución armada al vaivén de los cambios de gobierno según la ideología del partido político que asuma la conducción del Estado. En Venezuela la política partidista fue introducida de forma abusiva en los cuarteles y se ve a oficiales, voluntaria o involuntariamente, participando en actos del PSUV o en programas de TV de líderes políticos que uno no sabe cuándo hablan como ficha de un partido político o como un militar retirado. Esta deformación tiene mucho que ver con el hecho que el régimen que inauguró Hugo Chávez a partir de 1999 desdibujó la línea que existía entre el hecho de ser un militar de carrera y ser un activista político. Esto no tiene nada que ver con que los militares tengan derecho a votar y a participar en el desarrollo de la nación, cuestiones estas positivas sino más bien con una intervención desmedida en los asuntos de la vida nacional que son del ámbito civil.

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Author: Pablo Perez