Sobre Evo Morales muy pocos hablan a pesar de haber perpetrado uno de los fraudes continuados más descarados contra la voluntad popular, con el fin de prolongar su mandato por cuarta vez consecutiva. Primero intentó cambiar la constitución de su país para establecer esa aberración chavista llamada reelección indefinida, perdiendo el referéndum popular con lo cual quedó rechazada tal pretensión. Pero luego utilizó el Tribunal Supremo que él maneja a su antojo para desestimar la voluntad de los bolivianos interpretando que él tiene derecho a reelegirse indefinidamente, aunque lo impida expresamente la constitución y le fuera negado por el pueblo. Fue así como llegamos a la elección presidencial que acaba de ocurrir en la que no se conformó con presentarse como candidato de forma ya torcida, sino que luego de un primer boletín con resultados que eran concluyentes sobre la necesidad de una doble vuelta, mandó a parar la totalización para fabricar dos días después unos resultados que le dieron finalmente ese triunfo manchado del más burdo fraude.