La situación en latinoamérica, propiciada por Venezuela, si no genera una respuesta contundente de la región, va a tornar toda ésta en una zona de desastre. Lamentablemente, siempre le dije a quienes me pregunaron mi modesta opinión acerca de emigrar para Chile, Perú, Colombia u otro país de la región. Mi respuesta siempre ha sido la misma, por eso no me fui: La aperiencia de estabilidad proporcionada por períodos de bienestar y buenas cifras macroeconómicas, para mi, no significan nada, porque uno al ir a esos países y convivir, convesar con el común de la gente, quienes experimentan desempleo, subempleo, informalidad e incluso para quienes poseen empleo, deben conformarse con vivir al día, pues no hay capacidad de ahorro que les permita mejorar aunque sea a largo plazo, entonces se ve cómo esas cifras no se traducen en movilidad social que alcance a un buen número, no solo a aquellos privilegiados que tuvieron acceso a educación superior, porque esa situación produce el caldo del cultivo conformado por cierto grado de resentimiento, ignorancia y con ella, vulnerabilidad a la manipulación de actores intersados en desestabilizar.