La medianía que caracteriza a buena parte de la dirigencia política de esta hora produjo un enredo gigantesco con la participación en el mentado diálogo de Oslo, porque justamente la alternativa democrática se encontraba atravesando por un buen momento político y tenía enfrente una gran posibilidad de lograr la amenaza creíble con el apoyo de los aliados internacionales. Hoy día, seguimos contando con tal apoyo pero las cosas se le han complicado a Trump, Perú, Ecuador, Brasil y Colombia. Se acudió a Oslo cuando la comunidad internacional estaba ferozmente opuesta al régimen y la oposición a punto de un empuje para la salida del régimen.