En la Venezuela de 1989, se pudo apreciar en “vivo y directo” en la TV como una multitud de personas saqueaban negocios violentamente. El detonante de los acontecimientos fue la protesta de los vecinos del eje Guarenas – Guatire por el incremento del pasaje en el transporte público. No obstante, poco podía relacionarse con ese legítimo reclamo frente al aumento del pasaje el que algunas personas llevarán a cuestas media res luego de saquear un frigorífico o, como luego se supo, algunos saqueadores se frustraron un poco luego de descubrir que habían robado un monitor de PC’s (para la época una total novedad) siendo que lo que querían llevarse era un televisor. El episodio fue llamado, para efectos del tremendismo periodístico, “El Caracazo” y los innovadores de la post – verdad comenzaron a interpretar tendenciosamente los hechos como una explosión social en contra del “paquete neoliberal”, que ocurría un “desgaste de los partidos y la democracia” y la violencia y el crimen comenzó a legitimarse con el rótulo de “rebelión popular” y la mistificación de “bajaron los cerros” para hacer “justicia”.