A propósito de las recientes convulsiones sociopolíticas que han sacudido a varios países suramericanos, traduciéndose ellas en protestas de calle que por lo general degeneran en saqueos, actos de vandalismo y violencia que han costado no solamente cuantiosas pérdidas económicas sino también humanas, se ha desatado un debate público entre quienes aseguran que dichos eventos no responden a otra cosa más que a un plan urdido por la extrema izquierda latinoamericana con Nicolás Maduro a la cabeza, mientras que otros escépticos desestiman la idea argumentando que no solo es irreal sino también erróneo atribuirle tamaño poder a un hombre que tiraniza a su pueblo sobre los escombros de su propia destrucción.