El Presidente Carlos Alvarado, reafirmando los postulados de un país Democrático, ha respondido al llamado del mundo, que observa con estupor como la tiranía Venezolana, pretende ser miembro del Consejo de Derechos Humanos, del mismo organismo que les ha investigado y comprobado su sistemática violación a los más elementales derechos de 30 millones de personas.