Sí, hay mucha rabia. El venezolano está harto de mentiras, descaro y excusas. Harto de que cuando hay Internet, no hay luz, y cuando hay luz, no hay Internet. Harto porque aunque baja el dólar, igual suben los precios. Arrecho porque la matraca se ha convertido en la humillante y cotidiana interacción con “el Estado”; ya hasta te “cobran” por cruzar la calle.