¡Pero apenas son 20!, diría, sarcásticamente, un parlanchín del madurismo. Si, eso es cierto, pero la crudeza de la tragedia hace sentir que pesan como 20 siglos. Por eso no dejan de tener razón quienes aseguran, que la dimensión de esta tragedia madurista no se mide en días, en semanas ni en años, se mide en muertos. Son más de 350 mil venezolanos dados de baja en estas últimas dos décadas. Más de 4 millones 600 mil venezolanos desterrados. Más de 400 mil personas con enfermedades crónicas expuestas a morir, porque no pueden ser tratadas debidamente. Más de un millón de niños al margen del sistema educativo porque no pueden asistir con hambre a sus escuelas. En definitiva, un verdadero calvario.