Ramón Peña: Sin límites

Lo que describe el reportaje de la agencia Bloomberg, que circula en las redes, de dos periodistas en tres días de visita a la Faja Petrolífera del Orinoco es atroz(*). La que fuera bautizada por Chávez como la Reserva Magna, jactándose –como si fuese obra suya- de contar con la mayor acumulación de hidrocarburos del planeta, hoy es un cementerio de instalaciones abandonadas. Un complejo industrial de inversiones millonarias llevado a la ruina por la accion combinada de  la corrupción, la desidia y la ignorancia. Plantas y equipos herrumbrosos al libre arbitrio de merodeadores y rateros, quienes sin temor saquean sus componentes a la luz del día, sin necesidad de esconderse en la noche porque no hay quien vigile. Los pocos trabajadores, que aun no han abandonado la Faja, en ausencia de normas de operación de las instalaciones, canibalizan partes y piezas para utilizarlas en lo que aún funciona

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Author: Pablo Perez