Sin duda alguna, las tragedias que viven Siria, envuelta en un conflicto armado, y Venezuela, sometido a una narco-dictadura que promueve y permite la violencia generalizada, además de estar ambos países sumergidos en la miseria lo que se expresa en auténticas crisis humanitarias complejas, han provocado el éxodo de millones de personas, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, niños, en fin, un desplazamiento masivo que nos afecta a todos, en particular, a los países vecinos y a Europa como continente receptor, meta de muchos que huyen de ambos conflictos.