
El desplome de la confianza en el Tribunal Supremo Electoral ha disparado en Bolivia el temor a un posible fraude en la votación del 20 de octubre y ha generado diversas iniciativas ciudadanas y partidarias de control electoral en las más de 35.000 mesas de sufragio en el país y en el exterior, que tienen como base el uso de teléfonos celulares para registrar las actas de cada recinto y transmitirlas a los centros de cómputo.
Por Tuffí Aré Vásquez / infobae.com