El presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, ha iniciado sus actividades en el exterior dando un candoroso traspié al tratar de consumar una especie de eje “progresista” con el mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pretendiendo dar un completo giro diplomático frente al Grupo de Lima y reforzar, por el contrario, las relaciones con los organismos regionales fomentados por la izquierda latinoamericana como lo son el CELAC, el UNASUR y el Grupo de Puebla, entre otros.