Desde este lunes, una vez más, Guayabitos -en Nayarit- se ha llenado de humo: el basurero «La Colmena», de Compostela, se volvió a incendiar. Turistas extranjeros, incluso, han dejado de salir por miedo a una intoxicación o daño pulmonar.
Hoy día aún no lo apagan por completo, pues no hay recursos ni maquinaria para hacerlo por parte del ayuntamiento, de acuerdo con Pedro Rojas, jefe del departamento de Residuos Sólidos de la Secretaría de Desarrollo Rural y Medio Ambiente (Sederma) de Nayarit.
«Para llevar a cabo un trabajo de este tipo, además de agua y personal de bomberos, se requiere maquinaria pesada y material pétreo», señaló.
Además, resaltó que hay deficiencias en la manera que se trabaja el sitio por parte del ayuntamiento, pues en un basurero se deben tener separadas las zonas para tirar cada tipo de deshechos.
«Han dicho que las mangueras de los bomberos se tienen que reemplazar para seguir trabajando, pero dicen que hacen falta recursos, y que ya los están buscando pero habrá que ver qué pasó», explicó.
Desde septiembre, el lugar se ha incendiado por lo menos otras tres veces. Hace apenas 10 días, un grupo de habitantes del Rincón de Guayabitos realizaron una manifestación e interpusieron una demanda por ecocidio en el lugar.
Denuncian ecocidio en basurero irregular de Compostela
De hecho, Rojas indicó que el sitio ya debe ser objeto de clausura y de reacomodo de residuos: «Ya se consiguió un nuevo relleno, pero se necesita, yo creo, hasta un millón de pesos para restaurar la geomembrana que vandalizaron por falta de uso, además de arreglar los caminos y otros espacios», aunque para ello, buscarán sinergia con la iniciativa privada.
Agregó que desconoce porque, si se inauguró desde 2015, el ayuntamiento no lo ha usado. Para obtener una respuesta a ello se buscó a la Presidenta municipal Gloria Elizabeth Nuñez Sánchez, pero no hubo respuesta.
Juan, ciudadano y trabajador de Guayabitos, explicó que quienes trabajan en el vertedero han llamado a Protección Civil, sin embargo, ya no contestan las líneas y, aunque ya es menor que cuando comenzó, está en riesgo de volver a aumentar por falta de combate.
«Desde hace un tiempo les dije que se veía una fumarola y que estaba queriendo prender, pero no me hicieron caso. Pasaron unos 10 días y se incendió. Vinieron (los bomberos) y aparentemente se apagó pero solo fue superficialmente», dijo.
El ciudadano coincidió con Rojas en que ha habido omisiones por parte del ayuntamiento, pues, por ejemplo, el maquinista que entró hace cinco meses, con la nueva administración, no realiza los movimientos que se necesitan para que la basura quede compactada.
Esto también ha provocado que pedazos de vidrio queden sueltos y provoquen un efecto lupa que ha terminado en los últimos incendios.
LS