Entre las anécdotas que rodean las crónicas y la historia venezolana, así como los relatos populares quizá perdidos y borrados por el paso del tiempo, destaca cómo fue que “gracias a una yegua” el escritor, historiador, ministro y posterior presidente encargado de Venezuela, José Gil Fortoul logró ganarse la atención y la amistad del dictador Juan Vicente Gómez.