No falla. Cada vez que se acerca una campaña electoral, la izquierda saca a la palestra su tema estrella: el mantra de la desigualdad. Esa España masiva, pobre y miserable que, al parecer, ocupan barracones que ellos ven por la tele desde su chalet de Galapagar o desde su enorme piso en el Barrio de Salamanca de Madrid.