
Una enorme figura tallada de un mono con la cola enroscada en espiral; inmensas imágenes geométricas de un cóndor y un colibrí; una gigantesca araña… las líneas de Nazca en Perú, de 2000 años de antigüedad, han asombrado y desconcertado a los observadores modernos desde que fueron vistas por primera vez el siglo pasado, desde el aire.
Ahora se han descubierto otras 143 imágenes grabadas en una planicie desértica en la costa aproximadamente 400 kilómetros al sureste de Lima, la capital peruana. Los investigadores japoneses que las encontraron combinaron el trabajo de campo con las herramientas más modernas: fotografía satelital, escaneo tridimensional y, en un caso, la inteligencia artificial.
De acuerdo con el grupo de investigadores de la Universidad de Yamagata, los grabados, o geoglifos, recién descubiertos representan formas humanas y una gran variedad de animales, incluyendo camélidos (un grupo de mamíferos entre los que se encuentran las llamas y las alpacas), gatos, peces y serpientes.
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