Luego de la difusión del informe de la OEA que confirmaba fraude electoral en los comicios del 20 de octubre pasado, el presidente acató la recomendación de repetir el proceso. Además, anunció el nombramiento de un nuevo Tribunal Superior Electoral.

El presidente acata el dictamen de la OEA, que detectó irregularidades en la votación.
SANTIAGO DE CHILE / E. LA VOZ
Bolivia volverá a acudir a las urnas. El presidente Evo Morales anunció ayer la repetición de los comicios, celebrados en octubre, después de tres semanas de protestas generalizadas y de acusaciones de fraude electoral. «Después de esta decisión, pido bajar toda la tensión. Todos y todas tenemos la obligación de pacificar Bolivia. Hago una convocatoria. Respeto entre familia, respeto a las propiedad privada, respeto a autoridades y respeto a todos los sectores sociales», reclamó el mandatario boliviano, después de que los manifestantes incendiasen, durante la tarde anterior, la casa de su hermana y de otros importantes cargos políticos.

Morales tomó la decisión después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) recomendará la repetición electoral, tras encontrar indicios de fraude en el recuento de los comicios de octubre, en los que Morales se impuso, según el escrutinio, al candidato opositor, Carlos Mesa, por 10,56 puntos, con lo que se evitó segunda ronda electoral por 0,56 puntos.
La OEA dijo, en un informe preliminar, haber encontrado irregularidades en el sistema de transmisión de datos y en la autenticidad de las actas electorales. En algunas, el partido oficialista había recibido el 100 % de los votos con el 100 % de participación.

La tensión en las calle, en las horas previas al anuncio de Morales, era máxima. La policía se encontraba amotinada en ocho de los nueve departamentos del país. En La Paz, habían dejado, incluso, de proteger los edificios gubernamentales. El presidente llegó a viajar a su bastión cocalero de Cochabamba, en la tarde del sábado, dejando la capital, después de que el Ejército comunicase su decisión de negarse a salir a las calles, a pesar de que Morales había descartado previamente esa opción.