En Venezuela se violan de manera sistemática la Constitución y los Tratados internacionales de Derechos Humanos. El informe Bachelet de la ONU lo ratificó. El Estado de Derecho no existe. No hay alternancia, ni independencia de poderes. Al parlamento le vaciaron sus competencias y le castraron sus poderes de control y legislación. Sin fiscalización del Congreso se les hizo más fácil saquear a Pdvsa, que bajó su producción en unos 3 millones de barriles. Así mismo, coartaron la soberanía popular. La prueba más elocuente fue la cancelación del referendo revocatorio de mitad de periodo. El Ejecutivo, bajo en popularidad, si se aplicaba la Constitución iba a ser destituido y sin embargo el TSJ evitó que el pueblo votara. Antes el propio Chávez que había perdido la reforma constitucional y la posibilidad de reelegirse de manera indefinida, a pesar de ser derrotado y de que la Constitución establece que solo se puede consultar una vez, volvió a hacerlo, ahora bajo la figura de la enmienda.