Jeremy Corbyn, el líder del Partido Laborista, enfrentado a duras acusaciones de antisemitismo, es un antiguo euroescéptico incómodo con la cuestión del Brexit, que prefiere hacer hincapié en las profundas desigualdades de la sociedad británica y promete atajarlas con radicales políticas redistributivas.
Perteneciente a una izquierda radical que atribuye a la Unión Europea las políticas de austeridad, este exsindicalista septuagenario de voz suave y barba blanca mantuvo durante mucho tiempo la ambigüedad sobre el tema que polariza a la sociedad británica.
