Juan Ramón Rallo: Si te importa la desigualdad, olvídate de los impuestos a la riqueza

Los impuestos sobre el patrimonio se hallan prácticamente extintos en todo el mundo desarrollado. Dentro de la Unión Europea, solo España lo mantiene en vigor; fuera de la Unión Europea, también Suiza y Noruega cuentan con uno, aunque por las peculiaridades propias de su sistema fiscal (en Suiza se exime de tributar a las rentas del capital a cambio de gravar la acumulación de ese capital y en Noruega no existe impuesto sobre sucesiones a cambio de gravar el patrimonio). Los tributos sobre la riqueza nunca tuvieron un enorme poder recaudatorio, amén de generar importantes distorsiones dentro de la economía (es preferible gravar la renta a gravar el patrimonio, y aún más preferible es gravar el consumo: así es como se impulsan el ahorro, la inversión y el crecimiento dentro de un país), pero en la era de la globalización financiera, son del todo inaplicables salvo, acaso, sobre el mucho menos móvil patrimonio inmobiliario: si se penaliza la presencia de capital dentro de un país, este tenderá a desplazarse a otro donde no se halle penalizado.

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Author: Pablo Perez