Frenkie de Jong pasó un mal rato nada más acabar el Inter de Milán–Barça (1–2)de San Siro. Su equipo había logrado un importante triunfo ante el conjunto italiano, que quedó eliminado.
Había motivos suficientes para la alegría, pero el futbolista acabó la noche con una sensación de tristeza incontenible.
En las imágenes de televisión se pudo ver a De Jong parado en el centro del campo una vez el árbitro ya había pitado el final del encuentro. Entonces, con los brazos en jarras, alzó la cabeza y miró hacia uno de los marcadores de San Siro. Su reacción no pudo ser más elocuente.
Al ver lo que reflejaba el marcador del Ajax-Valencia (0-1), se le agrió el semblante, torció el gesto, hizo una mueca de pesar y bajó repentinamente la cabeza, mostrando su pesadumbre por lo que acababa de ver. No era para menos porque su ex equipo, semifinalista en la última edición de la Champions, había quedado eliminado de esta competición en la fase de grupos y caía directamente a la Europa League. Un gol del valencianista Rodrigo le había apeado de la máxima competición europea.
El centrocampista holandés es feliz en el Barça, pero su corazón sigue siendo del Ajax, club que le abrió las puertas del Camp Nou y con el que el curso pasado alcanzó las semifinales.
Fuente sport.