El incidente se produjo en la aldea de Ndombi, perteneciente al territorio de la localidad congoleña de Beni, en la convulsa provincia de Kivu del Norte.
Según dijo a Efe el mayor Mak Hazukay, en calidad de portavoz del Ejército para las operaciones que se realizan en la zona, la situación es muy difícil en los alrededores de Beni, donde el pasado viernes los rebeldes de las ADF ya habían causado otros 6 muertos.
Son verdaderamente complicadas las incursiones de los asaltantes. Desgraciadamente, alcanzaron esta aldea y mataron con machetes a los habitantes”, lamentó Hazukay.
Estos ataques se produjeron a pesar de las medidas adoptadas recientemente por los militares congoleños y la misión de la ONU en el país (Monusco), que a la vista de la imposibilidad de contener los ataques y del creciente descontento de la población han decidido coordinar sus operaciones para neutralizar a las docenas de bandas insurgentes que castigan la zona.
El pasado mes, de hecho, cientos de personas saquearon la sede de la Monusco en Beni en protesta por su “pasividad” ante las incursiones letales de los rebeldes ugandeses.
La ONG local Centro de Estudios por la Promoción de la Paz, la Democracia y los Derechos Humanos (Cepadho) estima que solo en el último mes murieron a manos de las ADF unos 153 civiles.
Este grupo empezó su campaña violenta en 1996 en el oeste de Uganda como contestación política al régimen del presidente ugandés, Yoweri Museveni, pero la presión militar forzó su repliegue a la frontera con la RDC.
Desde allí efectúan incursiones en Kivu del Norte, sobre todo para saquear y lograr aprovisionamientos.
Su programa es difuso, más allá de una posible conexión con la organización yihadista Estado Islámico (EI) y un repetido “modus operandi”, consistente en atacar y ocultarse gracias a una geografía montañosa.