Este proyecto, aprobado el martes por el Congreso estadounidense, define los 400 millones de dólares como “ayuda humanitaria” tanto para “individuos y comunidades” dentro de Venezuela como para “venezolanos y comunidades receptoras” en países de la región que han recibido migración.
La Cancillería del régimen chavista ha rechazado estos presupuestos que consideran que constituye “una nueva agresión injerencista” que busca “profundizar los ataques contra el pueblo venezolano, desconocer su soberanía y orden constitucional interno”.
Detrás de esta cadena de eufemismos, se oculta un instrumento que pretende acentuar la implementación de las medidas coercitivas unilaterales, que resultan ilegales, en tanto son violatorias de la Carta de las Naciones Unidas”, prosigue el escrito.
“El Congreso estadounidense pretende malgastar el dinero de los contribuyentes para financiar la desestabilización de Venezuela y entregar recursos a gobiernos satélites y cómplices de su estrategia”, agregó en respuesta el chavismo gobernante que se dijo “siempre listo para defender ante cualquier escenario” su legalidad.
La resolución estadounidense insta al Gobierno de Donald Trump a mantener su apoyo a los esfuerzos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Grupo de Lima para derrocar a Maduro, y a guiar a otros países para que impongan sanciones contra el Ejecutivo venezolano.