Definitivamente no debemos calificar de políticos sino de truhanes a los que deciden abiertamente la intromisión de Cuba en el Consejo de Ministros. En mi caso, si al desempeñarme como Secretario del Consejo de Ministros, hacia el final de la era democrática, se hubiera presentado un hecho similar, yo hubiera procedido a separarme del cargo inmediatamente.