Las bolsas y el petróleo, en vilo por el conflicto entre EE.UU. e Irán

Las muertes del general de la Fuerza Quds de los Guardianes de la Revolución de Irán, Cassem Suleimani, y del vicepresidente de las milicias chiíes iraquíes Multitud Popular, Abu Mahdi al Mohandes, el pasado viernes, tras un ataque con drones estadounidenses ha generado una grave inestabilidad en los mercados mundiales.

Aunque las principales bolsas europeas redujeron al cierre de la sesión las importantes pérdidas iniciales y acabaron con caídas en el entorno de medio punto, la cotización del petróleo registró una importante subida, ya que un conflicto bélico en la zona tendría gravísimas consecuencias. El crudo Brent se encareció un 3,5%, hasta los 68,6 dólares, aunque al comienzo de la sesión alcanzó los 69,5 dólares. El tipo Texas se incrementó un 3,1%, a 63,05 dólares.

Hay que subrayar que Irán es el quinto mayor productor de petróleo de la OPEP, con 2,1 millones de barriles diarios, e Irak es el segundo (tras Arabia Saudí), con 4,6 millones. Irán ha reducido un 40% su producción desde noviembre de 2018, cuando EE.UU. amenazó con sancionar a los países que compraran crudo a la República Islámica. De hecho, las petroleras españolas Repsol y Cepsa no importan crudo de aquel país desde octubre de aquel año.

Garantizado el suministro a España
Esta situación no ha provocado ningún problema de suministro a España, ya que se abastece de otros 16 países. Según los últimos datos estadísticos de Cores, correspondientes a octubre pasado, nuestro país duplicó las importaciones de crudo de EE. UU. (350.000 toneladas), lo que supuso un récord histórico desde que en abril de 2016 llegó a nuestras refinerías el primer cargamento de Norteamérica. Al mismo tiempo se produjo en el citado mes un importante descenso (46,4%) de los crudos procedentes de Irak, hasta las 284.000 toneladas.

Así, Estados Unidos ascendió hasta el sexto puesto de los países suministradores de crudo a España en octubre. El primero fue Nigeria (22% del total), seguido de México (12,9%), Libia (11,6%), Arabia Saudí (9,8%), Noruega (7,3%), EE.UU. (6,2%) e Irak (5%).

Precisamente, unos de los objetivos del presidente estadounidense Donald Trump en su conflicto con Irán es, según los analistas geopolíticos, desestabilizar la industria petrolera de Irán e Irak para mantener su liderazgo como primer productor de crudo del mundo (15,3 millones de barriles/día). Al mismo tiempo, la OPEP perdería fuerza e influencia en la fijación de los precios internacionales del crudo.

De todas formas, si Irán llevara a cabo alguna medida contundente, como el bloqueo del estrecho de Ormuz, por el que pasa uno de cada cinco barriles de petróleo que se producen en el mundo, se provocaría un grave desabastecimiento internacional de crudo –con el consiguiente encarecimiento del mismo–, aunque EE.UU. sería el menos afectado.

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Author: Pablo Perez