Los trabajadores de los Lakers pasan por un momento tremendamente bajo debido a la muerte no sólo de un ídolo de la ciudad y del deporte sino también de un jugador que había liderado al equipo durante veinte años.
No sólo Jeannie Buss, la dueña, o Rob Pelinka, el ahora mánager general que antes fue su agente, sino toda la gente que trabaja diariamente en las oficinas o alrededor del equipo.
“Muchos le conocían y están muy afligidos. Era demasiado pedirles que trabajaran en un evento de gran magnitud después de esta situación tan dura”, aportan en referencia a la suspensión del Lakers-Clippers.
Por As.com