Tanto dolor estas líneas, pero Dios me ayudó. Chela siempre ofrecía sus inmensos ojos de ilusión. Mujer soñadora, de pasos firmes. De abrir caminos donde nadie se atrevía. Valiente. Para uno de tantos momentos especiales, te enviamos estos globos que hoy llenamos otra vez, con la fuerza que enseñaste: