Mitzy Capriles de Ledezma: El arte como tragedia

Cuando Hugo Chávez ingreso a aquel quirófano cubano, un escalofrío le estremeció todo su debilitado esqueleto. Sintió que aquel cubículo apertrechado de equipos quirúrgicos y cables conectados a maquinas que no dejaban de chillar, era un ataúd en el que terminaría sus días; lejano de su Sabaneta y traicionado por los que simulaban ser sus mas fieles veladores. Era un duelo a muerte con la vida que se le apagaba, pero en medio de su agónica egolatría se imaginaba reencarnar las vivencias del caudillo lusitano, Viriato, que se levantó contra la dominación romana y fue asesinado mientras dormía, por tres miembros de su mas cercano anillo de protección. Chávez suponía en medio de sus estertores, que al final de su existencia seria llorado por sus mas íntimos, tal como lo hicieron los que sintieron un inmenso pesar por la partida de Viriato. 

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Author: Pablo Perez