Mitzy Capriles de Ledezma: Tranquilo y con impunidad

En la medida en que se desvanece la amenaza creíble de sacar a Maduro y a su camarilla por la fuerza, todo el elenco de la narcotiranía “duerme a pierna suelta”.  Cilia, comenta entre sus más cercanos servidores que “Nicolás duerme como un bebe”. No lo dudo. Porque a Nicolás no le da frío ni calor saber que murió la señora Salazar en Colombia, por su enfermedad de cáncer de mama que no pudo ser atendida a tiempo en Venezuela. A Maduro no se le estremece ni un músculo ni se le mueve un pelo. Él es así, imperturbable ante el dolor ajeno. Su estructura humana es primitiva y de ahí viene ese blindaje ante las emociones, para él esos pucheros sentimentaloides le venían bien a Isaías Rodríguez, pero para el jefe de una revolución, no hay espacio ¡ni en un rincón de un átomo de su cabezota, para esas debilidades!. “El que se murió, se entierra y punto”, refunfuña Maduro, mientras retira de su escritorio los periódicos con los titulares que dan cuenta de los niños que han muerto en el Hospital J M de Los Ríos.

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Author: Pablo Perez