La erosión de nuestras reservas internacionales, por corrupción e incompetencia, de US$42 millardos en 2011 a US$6,6 millardos en 2019; la hecatombe de la industria petrolera y las empresas básicas de Guayana; el empequeñecimiento de la producción interna, agrícola y manufacturera, y la migración de millardos de dólares (US$ 25 millardos solo en 2012) en connivencia con los responsables del control de cambio durante 16 años, han sido las vertientes del inmenso desfalco y el agotamiento patrimonial de la Nación.