En unos pocos días se despejó la confusión. La rueda de prensa de Alfonso Marquina y Juan Pablo Guanipa contribuyeron decisivamente a disipar las supuestas dudas. Los pretendidos analistas “equilibrados y objetivos” a los que dedique mi anterior columna, ahora guardan un discreto silencio. Comprensible su actitud al no insistir en comparaciones para determinar la legitimidad del poder legislativo, después de hacerse público el vergonzante audio y la lista con las escasas firmas que tenían los tránsfugas y sus aliados.